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Aceptacion y valores

 

Citando a José Antonio García Higuera vamos a diferenciar ¿Que es la aceptación? Y que no es?

Aceptar plenamente algo supone vivir con ello sin querer cambiarlo, sin hacer nada para modificarlo. Supone conocerlo y abrirse a experimentarlo sin restricciones. También supone seguir con el propio proyecto de esa experiencia, es decir, sin renunciar a seguir nuestros valores porque aquello esté presente. Es aceptar nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones es dejar de hacer todo aquello que empleamos para evitarlos. Se trata de evitar…evitar. Sino escucharlos, sentirlos y seguir adelante con lo que nos importa. Metafóricamente aceptar es vivir que somos el océano y no las olas (los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones), el cielo y no las nubes. Aceptar no es aguantar ya que no supone lucha, no es resignarse ya que no abandonamos nuestros intereses ni valores. No es ignorar nuestros pensamientos, sentimientos, emociones y sensaciones sino abrirnos a experimentarlos. Y no es un camino para no sufrir es la asunción del sufrimiento preciso para conseguir nuestros objetivos, metas y valores sin que nuestra conducta nos provoque mayores torturas.

Que son los valores y que no son?

Los valores son las consecuencias globales deseadas a muy largo plazo. (Hayes et al, 1999).

Son cualidades de las acciones que realizamos, nos comportamos honradamente, libremente, solidariamente y no adjetivos por lo que nunca los daremos por acabados. Con ellos definimos como queremos el mundo futuro y la forma ideal de cómo nos gustaría vernos en el.

Son direcciones, dan sentido a la vida, nos indican un camino, no son una meta o un objetivo que se puede conseguir sino es un proceso.

Se construyen a través del autoconocimiento, la elección, el modelado y la inversión del antivalor. No son sentimientos, actuar de acuerdo con nuestros valores es re forzante y suele hacernos sentir bien. Sin embargo, muchas veces los valores nos llevar a aplazar recompensas que pudieramos conseguir de inmediato o a hacer sacrificios que conllevan dolor, Por lo tanto, en general, nos harán sentir bien no necesariamente siempre.

Los valores tienen sentido cuando en nuestra vida diaria realizamos acciones concretas que nos llevan hacia ellos.

Los valores los construimos nosotros, son la dirección en la que queremos avanzar y deberían tener el menor número de influencias externas posibles pero estamos muy presionados por muchos factores la sociedad, la familia, la edad, etc. Es conveniente descubrir lo que nos importa teniendo en cuenta toda esta influencia, pero haciéndolo de la forma más independiente posible de ellas.

Nuestros valores los establecemos nosotros mismos, existen en nuestra mente, y los construimos con nuestro pensamiento, aunque lo transcienden al convertirse en acciones: sin nuestro comportamiento no son más que palabras vacías.